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Descripción

Dicen que la pluma es más poderosa que la espada. Que las ideas no se matan. Que la astucia militar es un arte. Pero también dicen que errar es humano, que las guerras son crueles y que no existe una sola batalla que no sea un acto de completa estupidez.

Las guerras son crueles, pero no son un arte, son una ciencia. O mejor aún, un cúmulo de ciencias aplicadas. A lo largo de siete capítulos con ilustraciones, este libro recupera un sinnúmero de historias sobre la técnicas hostiles en su aspecto más bien menteca-to. Como la vez que le enviaron una bomba a Rosas y no explotó, o la vez que el ejército de EE.UU. bombardeó por error sus propias posiciones, o cuando las fuerzas británicas idearon la primera guerra bacteriológica contra pueblos originarios, o cuando los soviéticos usaron una publicación oficial nazi para mandarse mensajes secretos y torcer el rumbo de la Segunda Guerra Mundial. Historias de seres humanos intentando convertir en armas los objetos más impro-bables: pañuelos, ventanas, dispositivos GPS, hormonas, bebidas alcohólicas, libros y encomiendas. El punto exacto donde se mezcla la ciencia, la creatividad y la necedad.

Del autor de Breve atlas anecdótico de la ciencia y Fiebre (Breve colección de epidemias), llega Las armas tontas (Breve inventario de astucias y torpezas bélicas). Un libro para completar una trilogía inesperada. Un retrato sobre nuestra creatividad técnica, a caballo entre el orgullo y la vergüenza. Porque más difícil que ir a la guerra es volver del ridículo.